Distintas perspectivas sobre la edad de la tierra desde la Geología y el Génesis: ¿Contradicciones con nuestra fe? La mirada de un geólogo | Benjamín Araya

1. Introducción

Cada vez que nos enfrentamos a la pregunta “¿cuántos años tiene la tierra?” nos encontramos con la disyuntiva entre el relato cronológico textual bíblico y lo que nos dice la geología, generando un distanciamiento racional entre nuestra fe y las ciencias geológicas. Aunque no lo creamos, este distanciamiento comenzó en el siglo XVII. En la actualidad la compresión podría ser otra, pero el poco interés sobre el análisis de estos temas y el temor a buscar respuestas en el texto bíblico aún mantienen vigente este distanciamiento.

La geología demuestra que la tierra tiene aprox. cuatro mil seiscientos millones de años, ordenados en eones, eras, períodos y épocas, en el que han surgido y extinguido diversos tipos de flora y fauna, así como también el alzamiento y erosión de cordilleras. Sin embargo, el Génesis nos muestra que la tierra y todo lo que vemos fue hecho en siete días.

El objetivo de este artículo es demostrar que los fundamentos de la geología no contradicen el relato bíblico, sobre todo en el relato de Génesis 1.

2. Inicios y fundamentos de la Geología

2.1. Catastrofismo

La geología es la ciencia que estudia la tierra mediante la observación e interpretación de las rocas. En 1642 John Lightfoot dató la fecha de la creación para el día 17 de septiembre del año 3928 a.C. Sin embargo, los inicios de la geología como ciencia comienzan a mediados del siglo XVII cuando James Ussher, arzobispo anglicano de Armagh y primado de Irlanda, publicó un importante trabajo que tuvo influencias inmediatas. Reconocido estudioso de la Biblia, Ussher construyó una cronología de la historia humana y de la tierra en la que determinó que esta última tenía solo unos pocos miles de años, estimando que la creación había ocurrido el día 3 de octubre del año 4004 a.C. (Wicander & Monroe, 2016).

El tratado de Ussher consiguió aceptación generalizada entre los líderes científicos y religiosos de Europa, y su cronología acabó figurando impresa en los márgenes de la misma Biblia. Basado en sus estudios, Ussher propuso que todas las cosas que vemos en la tierra como continentes, islas, volcanes, entre otras, se formaron por una gran catástrofe. Este punto de vista fue denominado “catastrofismo”. Durante los siglos XVII y XVIII la doctrina del catastrofismo influyó con gran fuerza en el pensamiento sobre la dinámica de la tierra. Esta filosofía fue un intento para encajar la velocidad de los procesos terrestres con las ideas entonces reinantes sobre la antigüedad de la Tierra (Wicander & Monroe, 2016). En nuestros días, sabemos que todos los procesos geológicos requieren de un tiempo muy extenso de miles a millones de años, como es el caso de la cordillera de los Andes que tiene al menos unos 8 millones de años.

2.2. El presente es la clave del pasado

La Geología moderna se inició a finales del siglo XVII, cuando James Hutton, médico escocés, publicó su Theory of the Earth (Teoría de la Tierra). En su trabajo, Hutton estableció un principio que constituye el pilar de la Geología actual: el uniformismo. Este principio establece que las leyes físicas, químicas y biológicas que actúan hoy, lo han hecho también en el pasado geológico. Esto significa que las fuerzas y los procesos que en la actualidad observamos, y que dan forma a nuestro planeta, actuaron también en el pasado. Por lo tanto, para comprender las rocas antiguas, debemos entender primero los procesos petrogenéticos (origen de las rocas) y sus resultados en la actualidad. La teoría se resumió en la frase más famosa de la geología “The present is the key to the past” (El presente es la llave o clave del pasado). Esto lo podemos ver observando el registro geológico estratigráfico de los estratos (Figura 1) (Wicander & Monroe, 2016). Un estrato es un nivel de roca o suelo, caracterizado por su composición litológica (tipo de roca), biológica (contenido fósil), geométrica y por su disposición subhorizontal.

Figura 1. Fotografía de Verde Vértigo, Bahía Inglesa, Chile. Las líneas intermitentes de distintos colores muestran el grosor y los límites de distintos estratos.

2.3. Tiempo geológico, edad de la tierra y dataciones radiométricas

A partir de la revolución que generó la idea de Hutton, y posteriormente los avances científicos en radioactividad y descomposición de isótopos, los geólogos comenzaron a realizar dataciones absolutas en rocas y minerales.

Para datar la edad de una roca los geólogos utilizan la datación radiométrica, analizando el decaimiento de los isótopos presentes en sus minerales constituyentes. Para este propósito, es necesario conocer la tasa de descomposición y las proporciones de distintos isótopos presentes cuando se formó el mineral. El fundamento de las dataciones está basado en el hecho de que algunos elementos químicos presentan isótopos (elementos diferenciados por su masa atómica) que son inestables, cambiando su número másico por desintegración radiactiva al isótopo de un elemento diferente (Nichols, 2009).

Cada desintegración radiactiva toma un período de tiempo característico conocido como “tiempo de vida media” radiactiva (figura 2), que es el tiempo necesario para que la mitad del isótopo original (padre) decaiga al nuevo isótopo (hijo). Esta serie de decaimiento presenta el mayor interés para los geólogos, ya que gracias a este fenómeno físico pueden calcular y determinar de cientos a millones de años.

Figura 2. Resultado del decaimiento radioactivo en la formación de un nuevo isótopo hijo desde isótopos padres. Figura extraída de Nichols 2009.

Con las dataciones como herramienta principal, hoy se comprende qué es el tiempo geológico, el cual revela que los procesos internos y externos que ocurren en la tierra lo hacen en lapsos de tiempo muy prolongados, que a simple vista y a escala humana no se logran dimensionar. Cuando en geología se habla de “tiempos antiguos”, nos referimos a miles de millones de años (4600 – 250 Ma); en cambio, cuando se habla de un “tiempo joven” nos referimos a unos cuantos millones de años (10 – 1 Ma). Por lo tanto, a partir de las dataciones hoy se tiene la escala de tiempo geológico (figura 3).

Figura 3. Escala del tiempo geológico. Los números a la derecha de la columna son los años en millones de años, antes del presente. Los datos son de la carta estratigráfica internacional 2009, Comisión internacional de Estratigrafía (ICS).

La escala de tiempo geológico subdivide el tiempo geológico en una jerarquía de intervalos de tiempo cada vez más cortos, cada uno de los cuales tiene un nombre y duración específicos. La escala de tiempo geológico es el resultado del trabajo de muchos geólogos del siglo XIX que reunieron información de numerosas rocas y fósiles, construyendo una cronología establecida, basada fundamentalmente en los cambios de biota ocurrido en la tierra a través del tiempo (Wicander & Monroe, 2016). Es decir, por las extinciones masivas como la de los dinosaurios que marcan el fin de la era Mesozoico hace 66 Ma, y el comienzo de la era Cenozoico en la que nos encontramos actualmente (figura 3).

Con los avances de las dataciones radiométricas es posible establecer cada piso con su respectiva duración cronológica. Es así como sabemos que la edad aproximada de la tierra es de 4600 millones de años.

3. El relato del Génesis

Al realizar el simple ejercicio de consultar a los cristianos sobre cuánta edad tiene la tierra podríamos encontrar que aún perviven grupos negacionistas y/o fundamentalistas que dirían que la tierra tiene de 4000 a 5000 años aproximadamente. Esta respuesta es esperable si, tal como realizó Ussher, este grupos de cristianos obtiene la edad de la tierra a través del conteo textual de la Biblia, aplicando el mismo razonamiento. Sin embargo, esto no quiere decir que está mal. Para este tipo de respuestas es necesario comprender el contexto en el que se escribió el relato del génesis y el concepto de tiempo que posee el relato bíblico.

Los historiadores modernos distinguen entre “historia” (la que empezó con la invención de la escritura o la aparición de la vida urbana) y “prehistoria”. De acuerdo con dicha definición, los sucesos de Génesis 1 son prehistóricos. Sin embargo, la escritura puede ser llamada narración histórica o historia primitiva, para distinguirla de la leyenda o mito, en la cual las ideas simplemente se expresan en forma de relato.

3.1. Contexto Histórico

A través del registro histórico-cultural sabemos que los hebreos permanecieron por más de cuatrocientos años en Egipto. Esto tuvo consecuencias directas en el pueblo, ya que en gran parte carecía de Escritura y solo poseía unas pocas tradiciones orales de los patriarcas. Un ejemplo ilustrativo es el incidente del becerro de oro, cuando Israel ya había sido liberado de Egipto (Ex. 32: 1-6). A pesar de haber sido liberados de forma milagrosa de la esclavitud y guiados hacia Canaán, muchos de ellos podrían haber tenido un conocimiento mínimo del Dios de Abraham.

A partir de lo anterior, cuando los errantes llegaron a Horeb su visión del mundo y estilo de vida difería poco en relación con las naciones circundantes. Su cultura había sido modificada por los siglos que permanecieron en Egipto. En cada nación pagana los dioses (que eran muchos) permeaban en la vida de los israelitas y, como consecuencia, modificaron mayoritariamente sus costumbres. Dios sabía que el pueblo necesitaba una teología drásticamente diferente para conocerlo y comprender sus propósitos. Una nueva cosmogonía para reestructurar sus actitudes hacia el orden creado: una nueva institución religiosa para guiar su adoración; una nueva antropología para entender la condición humana (Hummel, 1986). El pentateuco fue designado para hacer de los hebreos un pueblo de Dios mediante una cultura instituida divinamente. Aunque Israel había abandonado Egipto, aún retenía su visión del mundo. Más que ser politeístas, las influencias de otras culturas cambiaron la forma de ver la totalidad de la vida. Israel necesitaba una ruptura total, y esto lo entregaría el pentateuco, comenzado con el Génesis.

3.2. Género literario

Nuestra interpretación de Génesis 1 debería guiarse por su estructura. Los narradores tienen libertad de contar el relato a su manera, incluyendo su perspectiva, propósito, desarrollo y contenido relevante. La importancia de este principio resalta en el tratamiento del tiempo en Génesis 1. Los conceptos dominantes y las preocupaciones de nuestro siglo son drásticamente diferentes de los del antiguo Israel. Por ejemplo, nuestro enfoque científico del mundo natural busca cuantificar y medir, calcular y teorizar, sobre el mecanismo de estos sucesos. Para nosotros el tiempo es una dimensión tan importante como el espacio, por lo tanto, tendemos de forma automática a asumir que un relato histórico debe presentar una secuencia estrictamente cronológica. Pero los autores bíblicos no estaban sujetos a tales preocupaciones y constricciones. Incluso dentro de un desarrollo cronológico general tenían libertad para agrupar ciertos eventos por tema. Por ejemplo, el evangelio de Mateo tiene secciones alternantes de narración y enseñanza agrupadas según el tema (Hummel, 1986). Dado que Mateo no pretendía proporcionar una secuencia cronológica estricta de los eventos del ministerio de Jesús, buscarlos sería inútil. Del mismo modo, al abordar Génesis 1 no deberíamos asumir que los sucesos están necesariamente en orden cronológico. Respecto a orden o secuencia cronológica, nos referimos a que el relato en Génesis 1 no describe todo lo relatado estrictamente en siete días consecutivos.

Aunque en Génesis no se encuentran paralelismos de sinónimos y ritmos de poesía hebrea, un análisis de las frases empleadas por el autor revela su énfasis en la palabra creadora: “Y dijo Dios”. Esta frase aparece ocho veces, en cada caso para comenzar un poema de cuatro líneas (Figura 4) (Hummel, 1986).

Figura 4. Tabla de poemas en el Génesis 1, elaborado por Hummel, 1986.

Estos poemas forman la estructura básica de la narración (el tercer y séptimo poema no tienen la línea final, “y hubo noche, y hubo mañana”, porque se combinan con las palabras creativas tercera y octava -respectivamente-, para unir los días tercer y sexto).

La palabra hebrea empleada para referirse a “día” (yom) puede traducirse como un día literal de veinticuatro horas -este parece ser el sentido original del texto- o bien, como un período de tiempo indefinido sin referencia a los días solares (Cruz, 2015). La palabra también puede significar tiempo (Gn. 4:3), un período o era específica (Is. 2:12; 4:2), o una temporada (Jos. 24;7) (Hummel, 1986). Ross (1999) asegura que las palabras hebreas que se emplean para “tarde” y “mañana” pueden significar también “comienzo” y “fin”. Argumenta que la frase “y fue la tarde y la mañana” no aparece en el séptimo día, lo cual supondría que estamos todavía en el día del descanso divino (Heb. 4:1-10) y que, por tanto, “día” se podría interpretar de manera figurada (Sal. 90:4-6).

Específicamente, el relato no se enfoca en describir una secuencia de hechos sucesivos estrictamente en siete días, más bien nos acerca a una comprensión de Dios como creador de todo lo que alguna vez fue, y de todo lo que hoy vemos en un tiempo indefinido. Por último, leer 2 Pe 3:8 nos facilita la comprensión sobre el tiempo en la Biblia.

4. Discusión

Al promulgar la edad de la tierra Ussher nunca tuvo en sus intenciones generar un distanciamiento completo entre la ciencia y la fe. En nuestros días nos damos cuenta que muchas veces la no comprensión de contextos históricos y literarios bíblicos ha conseguido más diferencias que acercamientos, los cuales en su mayoría suelen ocurrir por el rechazo innato a descubrir y a oír interpretaciones distintas a las que se han enseñado, y también por metodologías poco eficientes usadas por años en nuestras comunidades cristianas (Araya, 2020).

En la actualidad, la geología como ciencia avanza ampliamente en la generación de nuevos conocimientos, gracias al mejoramiento de los métodos exactos como las dataciones radiométricas. Así mismo, gracias a estos avances podemos conocer las condiciones paleo ambientales climáticas de los distintos períodos del tiempo geológico, y generar modelos de proyección a futuro sobre el cambio climático que nos afecta en el presente.

Conocer que el relato de Génesis 1 no tiene una secuencia cronológica supone un punto de inflexión entre el gran distanciamiento de los fundamentos de la geología y la fe. La distancia que ha existido por muchos años se debe a los pocos esfuerzos por intentar indagar sobre la ciencia y que de ninguna manera pone en duda los cimientos de nuestra fe.

5. Conclusión

El relato de Génesis 1 tiene como objetivo principal presentar al pueblo de Israel al Dios de sus antepasados. Un Dios poderoso, creador, dominador de todo lo que existe y hay. Esto se debe a que la mayoría del pueblo había perdido su Escritura, por los más de cuatrocientos años que permanecieron en Egipto. A partir de las traducciones del hebreo, la palabra que se ocupa para día no tiene un sentido de tiempo establecido y tampoco cronológico.

La geología, a través del tiempo geológico, ayuda a comprender que en nuestro planeta tierra han ocurrido una gran cantidad de diferentes eventos notables, cada uno con un tiempo cronológico determinado que en la actualidad se encuentran registrados en las rocas y fósiles, y que cualquier persona puede contemplar en el campo.

Por lo tanto, no existe ninguna contradicción entre la edad de la tierra con 4.6 mil millones de años aprox. y el relato de la creación en siete días de Génesis capítulo 1. Sí, los dinosaurios existieron y se extinguieron hace 66 millones de años (de ninguna manera en el diluvio), así como la infinidad de otras especies conocidas por los paleontólogos a lo largo del extenso tiempo geológico. Se entiende que en un principio hablar de millones de años es difícil de comprender, pero recordemos lo que dice la Biblia en la segunda carta de Pedro capítulo 3:8.

No es la intención de este escrito proponer o apoyar posturas como el “creacionismo progresivo”, solamente se demuestra que la geología como ciencia a través del tiempo geológico no contradice la escritura bíblica, así como también la tierra no se originó de una gran catástrofe, sino que ha evolucionado a lo largo de los grandes eones.

En el mundo moderno en el que nos desenvolvemos día a día es necesario combatir el miedo de que la ciencia es contraria a nuestras creencias. En particular, los fundamentos de la geología de ninguna manera ponen en duda el relato de Génesis capítulo 1. Lo continentes se alzan, las cordilleras se elevan y deforman, los cambios del nivel del mar varían por las grandes glaciaciones ocurridas en los antiguos periodos geológicos. Estos procesos han ocurrido a lo largo de millones de años a velocidades tan lentas que en nuestra percepción humana no es posible dimensionar, pero sí comprender observando el registro geológico.

Agradecimientos

A Dios en quien creo, espero, y confío. A Leo Contreras (ApoLogos) por permitirme aportar un granito de arena en esta idea fantástica que ha promovido. A mi esposa, por apoyarme largas horas en el computador, leyendo y redactando. Y a MSc. Gonzalo Araya, por las recomendaciones y críticas al escrito.

Referencias

Araya, D. (2020). Manual del Discipulado: Doctrinas Bíblicas fundamentales explicadas para nuevos cristianos (págs. 9-11). Santiago: Instituto Bíblico El Olivar.

Cruz, A. (28 de Marzo de 2015). Protestante Digital. Obtenido de https://protestantedigital.com/print/35735/el_misterioso_capitulo_uno_de_genesis

Hummel, C. (1986). Interpreting Genesis One. Journal of the American Scientific Affilation.

Klein, C., & Philpotts, A. (2017). Earth Materials: Introducción to Mineralogy and Petrology. Cambridge University Press.

Nichols, G. (2009). Sedimentology and Stratigraphy. WILEY-BLACKWELL.

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